En un rincón
de los infiernos,
un trece noche la encontré
Un batallón de ángeles negros
me vían la sangre del día después
Invítame a tu guarida
y me convierto a tu religión
Soy un corsario sin salida,
no tengo barco, he perdido el timón
Y así a la hora de las brujas,
entre sus piernas encallen
Dime tu nombre y te haré una canción,
dame un segundo y no sé lo que haré
Suave, los labios de Estefanía,
suave, sus pechos sobre mi piel
Él es suave, su boca junto a la mía
Suave, suave hasta el amanecer
Suave, se acabó la cacería
Suave, se desclavó mi ataúd
Suave, los besos de Estefanía
Suave, mirando los mares del sur
Me crees y me encantaría
que te quedaras a dormir
¿Dónde estuviste vida mía?
Yo te llamaba y tú sin venir
Me apretaré a tu costado
Con tu calor me fundiré
Estuve un siglo en carcelado
Ya estoy contigo, al fi n regresé
Como un puñal el nuevo día
Atravesó la habitación
Dime que siempre estarás junto a mí
Dime que es cierto que existe el amor
Suave, los dedos de Estefanía
Suave, de la cabeza a los pies
Suave, sus piernas contra las mías
Suave, suave, manfiel, manfiel
Suave, se acabó la guerra fría
Suave, ya me bajé de la cruz
Sua ve, las manos de Estefanía
Suave, mirando los mares del sur
Suave, la sombra de Estefanía
Sua ve, brotando de la pared
Suave, hasta que se hizo de día
Suave, bajando por su desnudé
Suave, se acabó la letanía
Suave, resucité y vi la luz
Suave, los labios de Estefanía
Suave mirando los mares del sur,
suave mirando los mares del sur,
suave mirando los mares del sur,
suave