¡Vamos
Ríos! ¡Un aplauso
de compás!
¡Vámonos hijos!
no , no!
¡No, no!
¡Olé, olé, olé!
¡Vamos!
Bueno, vamos a ver.
Acércate, chico.
vamos.
Ven para acá, ven para acá.
Vamos a ver cómo va esto,
Felipe, a ver cómo va esto.
Ahí, ahí, afinamos, afinamos.
Una prueba, oiga, señorita.
¡Ole, ole, ole, ole!
¡A la máquina!
Muda sangre a la fuente,
nos ríen los surtidores.
¡O le!
No ríen los surtidores,
Mudazan quedó la fuente,
no ríen los surtidores,
porque se ha muerto
Joaquí n, poeta de sus amores.
En el jardín de la
Al cázar, en el jardín de la
Alcázar,
hay una rosa que está llorando, como
Vir gen
Dolorosa, es tarde de
Viernes
Santo.
La girarda mira al cielo,
la girarda mira al cielo y le pregunta a las nubes por dónde
se fue
Joaquín,
Joaquín
Romero
Murube.
Sevilla tuvo por cuna y en
Sevilla ha saqueado.
En
Sevilla ha saqueado.
Sevilla tu vo por cuna y en
Sevilla ha saqueado.
El hombre que por su muerte
España entera ha llorado.
Campana de la girarda,
campana de la girarda,
Ya no mireis triste al cielo,
porque queda la alegría que dejó
Antonio
Martelo.
Por eso le dedicamos nuestro pequeño
homenaje a un sevillano de fama.
Sus memorias recordamos cantando por sevillanas.
Cuando mue ren los famosos,
todo el mundo lo lamenta.
Cuando mueren los famosos,
todo el mundo lo lamenta.
Cuando mueren los famosos todo
el mundo lo lamenta
Todo el mundo lo lamenta
Cuántos pobrecitos mueren
y nadie lo tiene en cuenta
Cuántos pobrecitos mueren
y nadie lo tiene en cuenta
Yo he visto un hombre morir
Yo he visto un hombre morir
Sin nadie junto a tu cuerpo
Nadie que por él rezara,
ni siquiera un padre nuestro
¿Es de aplauso? ¿De quitar sombrero? ¿De
jincarte de rodillas? ¿De llorar?
Pues es verdad
y un panalo de silencio,
y a la hora de par tir,
Y a la hora de partir, pañuelo de silencio
Y a la hora de partir,
pañuelo de silencio
¡Gracias!