En la cruz de los días
donde la mano oprime
y di simula
aparece una mujer con su brillo,
tan antigua como el olvi do
tantas co sas me alimentan, es verdad
Un plato de comida, una caricia,
un acto de justicia o libertad,
una buena melodía.
Nunca tengo en cuenta lo que do y,
siempre lo que pido,
Por eso no sé bien qué es lo que vi,
pero si lo que me dieron,
nunca tengo en cuenta lo que do y.
El país es mucho más que fi
lósofos de bar,
que cuatro viejas protes
tando en la vereda,
¿Qué políticos detrás de un escritorio
planeando su futuro?
Nadie puede robarnos un minuto de sol,
nadie puede engañarnos una vi da.
Los men tirosos necesitan piedad
en sus casitas de mármol.
Nunca tengo en cuenta
lo que do y,
siem pre lo que pido,
por eso no sé bien qué es lo que di,
pero si lo que me dieron,
nunca tengo en cuenta lo que do
y.
La, la, la, la, la, la, la, la, la, la, la, la, la, la, la, la, la,
la, la, la, la, la, la, la